Nadie quiere tener un mal día

Nadie quiere tener un mal día,
porque nos distrae del camino que habíamos trazado y del auto abrazo.
Nos volvemos pura improvisación en un guión que no habíamos escrito ni contemplado.
 
No nos gusta sabernos vulnerables y toparnos con nuestros miedos y anhelos.
Pero lo cierto es que le debemos más a esta clase de días que a los buenos.
 
Un mal día siempre encuentra fuerza en el retroceso para impulsarnos hacia adelante
y nos enseña que no hay una sola forma de hacer las cosas,
sino tantas como horas.
 
Nos permite ser más exactos al enjuiciar el resto del calendario
y aprendemos a aguantar el chaparrón, que nos hará ir ganando
experiencia, y tablas, y ganas.
 
Porque todos queremos saber hacer las cosas,
pero muy pocos tienen paciencia para aprender a aprenderlas.  
 
Aprender es el arte del error-acierto,
el arte del que sabe esperar a que llegue su momento.
Por eso , el que tropieza y no cae, dos pasos adelanta
y el que el cielo persigue del suelo se levanta.
 
Y así, caminando, lograremos la victoria,
que no siempre será llegar al final sino, a veces,
tan sólo continuar la trayectoria.
Anuncios
Estándar

3 thoughts on “Nadie quiere tener un mal día

  1. Luis dice:

    Totalmente de acuerdo, visión optimista y realista…sin embargo, hay veces en las que entras en una espiral de malos hábitos de la que es complicado salir. Sólo con voluntad puede conseguirse, y (la falta) voluntad es el talón de aquiles de algunas personas.

    Afortunadamente, ¡sale el sol cada mañana!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s