DEL MUNDO POR MONTERA y otras necesidades básicas…

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 Tarde o temprano, en la vida, siempre llega un momento en que decides que te importe un carajo lo que piensen los demás. 

Para ahora mismo. Que urge. Que no tiene espera.

Me refiero a la necesidad de ser tú mismo, sin nada ni nadie que lo impida, enmascare o emborrone. A la necesidad de no mentir más, ni al mundo ni a tu persona. Ese momento en el que dejas de ser lo que siempre te han dicho que seas y pasas a ser lo que tú quieres ser. Que puede coincidir… o no.

Es la gota que colma el vaso. La que hace que explotes y empieces a andar con tus propios pies y por tí mismo, que no siempre es la misma cosa. Como cuando llegas tarde a la estación y tienes que medio parar el autobús en marcha. Cuando te cae la más grande encima justo antes de una cita y apareces con los pelos de punta, como si acabaras de pelearte a puñetazos con tu peor enemigo. O cuando ves a lo lejos a esa persona que no conoces pero que simplemente te encanta y no dudas en ir a hablarle. Cuando te conviertes en testigo de una sucesión de incoherencias, y en lugar de seguir presenciándolas, decides manifestarte. O cuando decides liberarte de la presencia de determinadas personas en tu vida. Ésos son los momentos de los que hablo. Momentos simples, cotidianos, en los que decides ponerte el mundo por montera. 

Porque total, no hay nada que perder. Sólo el tiempo. 

¿Qué más dará lo que piensen? Vida sólo hay una, y si no aprovechamos ahora para hacer todo lo que queremos y para ser justo como nos da la gana, ¿cuándo lo haremos? Nadie mejor que nosotros conocemos nuestras circunstancias, por lo tanto, sólo a nosotros nos debemos ciertas explicaciones.

Además, ¿ acaso es la gente la que va a recibir las consecuencias de lo que hagamos? No. Somos nosotros. Y tenemos derecho a elegir y a equivocarnos. A buscar nuestro propio camino. Y a encontrarlo.

Que si te gusta pintar, que pintes. Que si te chifla vestir de un manera, que lo hagas. Que si prefieres hacer lo que no hace nadie, que no dejes de hacerlo.

La vida es muy breve y, como el que está aprendiendo un idioma nuevo en un país extranjero, un día, de repente, nuestros sentidos se abren al mundo y empezamos a entender. A entender que quien de verdad nos aprecia, jamás nos ha pedido que cambiemos nada de lo que somos. Y lo que es mejor, que cuanto más nosotros mismos seamos, mejor rodeados estaremos.

Quizás haya gente que se vaya de nuestra vida cuando decidimos mostrarnos sin tapujos, porque no todos lo soportarán. Habrá otros a los que, directamente, habrá que invitar a salir educadamente. De lo que sí que estoy segura es de que, siendo nosotros mismos, los que vengan, llegarán para quedarse.

Sin embargo, es curioso que sólo somos capaces de llegar a esta conclusión cuando ya no podemos más o cuando sucede algo que nos hace despertar. Y en el peor de los casos, cuando ya es demasiado tarde. Por eso, mi propuesta es la autenticidad, aquí y ahora. Ya.

Todos queremos amigos de verdad y amor verdadero. Pero muy pocos invierten energía en ser ellos mismos amigos verdaderos o en querer de verdad. Y es que no podemos pedirle a nadie que haga lo que nosotros no hacemos. De verdad que no. Que primero tiene que mojarse uno mismo.

Y esto así, siempre acabamos diciendo que hemos perdido el tiempo (con alguien, por algo, en algún lugar). Aunque yo pienso que no. El tiempo no se pierde, sino que se invierte en otros menesteres, algunos de los cuales son asignaturas pendientes sin las que jamás podremos promocionar a un nivel superior. A la siguiente etapa. O a lo que toque.

No hay personas a las que no deberíamos haber conocido, cosas que deberíamos no haber hecho o lugares a los que no deberíamos haber ido, porque todo nos lleva a ser quienes somos hoy. Y eso es parte de la autenticidad: el no negar lo que somos. Nos guste o no, el pasado está ahí. Lo único que podemos hacer es reciclarlo, y hacerlo nuestro. Más todavía.

Perder el tiempo es querer hacer algo y no hacerlo. Pero nunca hacer algo que, en el momento, creamos acertado y que, después, descubramos que no resultó serlo tanto. Yo a eso lo llamo vivir. 

Estamos en un momento en que equivocarse es más fatídico que nunca. Siempre rodeados de máquinas que, si bien no son perfectas, pueden hacernos creer que lo son y que, por ejemplo, pueden modificar una fotografía hasta hacer que alguien perfectamente normal se acabe sintiendo mal por ser natural. Por ser auténtico.

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A todo esto me refería yo con lo de “ponerse el mundo por montera”. A aceptar y asumir que lo que ayer nos parecía perfecto, hoy no nos satisface. Que lo que queremos hoy, mañana puede ser que nos resulte insuficiente. Y que lo que pase mañana, no siempre estará en nuestras manos. A reclamar nuestro derecho a evolucionar como mejor nos parezca. A aceptar que no somos perfectos, pero sí perfectamente auténticos.

Deberíamos esforzarnos por hacer lo que realmente nos gusta. Esa es la mejor garantía de que acudimos al encuentro de personas que nos querrán por lo que somos, independientemente de como estemos. Ir a nadar, al campo o al cine. En pareja, con amigos o solo. Porque si cada uno fuera a donde quiere, siempre habría alguien con quien compartir esa soledad y no nos haría falta que nadie nos apoyara en la tarea de ser nosotros mismos.

Todos llegamos a la vida para aportar nuestra pequeña parte. Y en eso consiste esto: en descubrir cuál es la que nos ha tocado llevar a cabo a cada uno y vivirla lo más cerca posible de nuestras expectativas y deseos. De lo que fuimos. De lo que somos. De lo que seremos.

Siendo siempre la mejor, la única y la irrepetible versión de nosotros mismos.

Y al que no le guste, que no mire. 

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6 thoughts on “DEL MUNDO POR MONTERA y otras necesidades básicas…

  1. Irene dice:

    “Darenelclavo” es tu segundo apellido ¡¿no?! Me he sentido muy identificada, así que ¿qué quieres que te diga? Que ser una misma no siempre es fácil, porque vivimos con gente que opina de qué haces, qué dices, cómo vistes y cómo dejas de hacerlo. O ni siquiera eso, no dicen nada, una mirada muchas veces es suficiente.

    Siempre he sido distinta, porque siempre he seguido mis principios -que no siempre casaban con los de la mayoría de la gente de mi edad- y por eso en más de una ocasión me he encontrado que me daban la espalda. Pero, bien porque soy cabezota, bien porque lo de la autenticidad lo llevo en vena, nunca he dejado de ser yo, para diluirme en un rebaño que al final no lleva más que a la neutralización del individuo.

    Muy buen post! Un besazo!

  2. irenpower dice:

    Ser uno mismo, qué tarea tan ardua y qué poco invertimos a veces en ella. Porque nos cuesta, porque nos dejamos llevar y sucumbimos a lo que es normal para la sociedad.

    Ser uno mismo empieza a ser difícil, porque nos gusta agradar, cambiamos y nos enmascaramos. Dejamos de ser lo que somos, lo que fuimos.

    Y un ´día, a raíz de que te joden, normalmente, dices, ¿pero qué es esto? No soy yo, no estoy haciendo lo que yo quiero. Y decides que ha llegado esa hora, la de volver a ser tú, no la que eras antes, la que eres ahora, que puede ser diferente, pero que te vas a querer todo lo que debieras. Que vas a disfrutar, a vivir y a sentirte viva.

    Entonces llega alguien y se enamora de ti tal y como eres, y no intenta cambiarte, porque para esa persona eres genial así, y tus amigos están a tu lado porque vuelves a ser tú, la que habían estado esperando y la vida te sonríe y empeizas a ser feliz.

    quizás no todos los días sean una felicidad constante, pero para los que no lo sean, tendrás mil personas a tu alrededor que te harán sacar lo mejor de ti.

    Eso sí, siempre y cuando tú tenga claro lo que quieres, lo que te quieres y lo que estás dispuesta a dejar que te quieran.

  3. Samy dice:

    No nos enseñan a ser diferentes y auténticos sino más bien todo lo contrario. Desde pequeño nos comparan , nos señalan , nos ponen en evidencia , nos enderezan etc. cuando nos deviamos del “ CAMINO”. El camino que nos marca la sociedad , la educación , los demás …si pretendes marcar la diferencia y salirte con la tuya será tras una lucha de Titanes rompiendo tus cadenas a lo Houdini y cuando lo consigas será tal el agotamiento que no disfrutarás enseguida de este nuevo YO recién eclosionado porque tendrás que seguir luchando para que no te arrebaten en un momento de bajón esta victoria tan duramente conseguida. Con firmeza y fuerza , uno se forja su propia personalidad y quien la tiene sabe qué papel dar a los demás: el que les corresponde , NADA MÁS y NADA MENOS.

    • Totalmente de acuerdo, Samy. Tengo pendiente una entrada acerca de la asertividad, ahora tan de moda el término, y de cómo precisamente intentan enseñarnos a darnos a los demás, pero no a guardar para nosotros. Pero como era un tema que ni yo misma tengo claro, necesitaba formarme primero y estoy investigando cuando tengo tiempo.
      Me encanta que me dediques unos minutillos de tu tiempo, muchas gracias por leerme de vez en cuando.
      Una de las personas que me enseñó a ser auténtica en mi paso por las aulas fuiste tú. Tú lo eres, le pese a quien le pese. Y eso me motivó. A partir de ahí decidí que me haría amiga de todas las personas que fueran así: libres, totales, ellas.
      Te deseo un buen día y me alegro de estar en contacto contigo a través del blog! así nos vamos siguiendo la pista…. 🙂
      Un abrazo enorme de martes por la mañana 🙂

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