¿No tenemos tiempo o no sabemos aprovecharlo?

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<<No había nada extraordinario en esto, ni tampoco le pareció a Alicia muy extraño oír que el conejo se decía a sí mismo: “¡Dios mío, Dios mío, voy a llegar tarde!” >>

Alicia en el País de las Maravillas

Siempre decimos que no tenemos tiempo para ir al gimnasio, para aprender idiomas, bailar, leer, recitar, empezar aquella carrera que queríamos hacer, estudiar por nuestra cuenta o, simplemente, pararnos.Tenemos mil cosas que hacer pero ¿es eso cierto o es sólo una excusa? ¿Es la causa o la consecuencia?

Veamos.Imagen

El día tiene 24 horas, de las cuales, los especialistas recomiendan dormir 8. Dicen que si lo hacemos, tendremos más memoria, retendremos mejor los datos asimilados durante el día, estaremos más guapos y con corazones sanos por más tiempo.

Por tanto, nos quedan 16 horas para hacer todo eso que queremos hacer.

Ah, no, ¡que también tenemos que comer! A las comidas les solemos dedicar un promedio de 2 horas: media hora el desayuno, una hora el almuerzo, media hora la cena y otra media la merienda, que también es muy saludable.

Ahora ya sólo contamos con 14 horas para invertir en nuestro objetivo.Imagen

A esto tenemos que descontarle lo que tardamos en darnos una ducha o peinarnos para salir y en elegir lo que nos vamos a poner, que puede ser, perfectamente, una hora (algunos más).

Ahora entederéis por qué hay días que llego sin peinar o con la camiseta del revés.

Ya vamos por 13 horas.

Si trabajas, tienes que contar con 8 horas menos, y para ti, tu cuenta se queda, por ahora, en 5 horas de posible dedicación a aquello que aún tienes pendiente en tu vida, aparte de tu trabajo (si te encanta). Si no te gusta en lo que trabajas, son 5 horas que podrías dedicar a trazar una nueva ruta y a conseguir una nueva meta. A cambiar tu vida.

Si estudias, necesitamos descontar las horas que pasas en la Universidad, que serán una media de 5 horas, con lo que te quedan unas 8 horas más para estudiar cuando llegues a casa y llegar al día siguiente a clase arrasando. Pero, entre tú y yo: ¿cuántas
horas de las que estás en clase estás realmente en clase? Y esta cuestión conecta con la siguiente: las nuevas tecnologías.

ImagenYo he alucinado haciendo cuentas. Nos levantamos y al apagar la alarma, echamos un vistazo a los whatsapp que ayer no vimos antes de dormir y, ya que estamos, miramos Facebook y Twitter. Eso son 10 minutos que podrías invertir en desayunar más tranquilamente, por ejemplo. En mitad de la tarea, cuando estamos cansados, miramos el móvil, “por si tiene algo”. Y si no tiene, da igual, porque nos paseamos por todo lo que se nos ocurre: Facebook, Instagram, Twitter, Whatsapp, Line, etc, hasta que conseguimos que lo haya. Lo más gracioso es que, en realidad, lo que está haciendo nuestro cerebro es retrasar la vuelta al trabajo y nada más.

La media de tiempo que invertimos en “mirar” el móvil suele ser de unos 15 minutos por vez, y si encima alguien está en línea, podemos hablar hasta de una hora. Multiplicad esto por las veces que miráis el móvil al día y os sorpenderéis del tiempo que perdemos enfrente de una pantallita hablando, la mayoría de las veces, de idioteces.

Vivimos conectados a miles de kilómetros y desconectados de los que llevamos de la mano o tenemos enfrente.

ImagenSi cada vez que miras el móvil en la mañana leyeras una página de ese libro que quieres leerte y que dices que nunca tienes tiempo (hay algunos de bolsillo que ocupan casi menos que estas modernuras de smartphones), en una semana, podrías habértelo leído entero. Es más, puede que ese libro te haga recordar algo que te gustaba y que lo retomes. O puede que te surja una duda que cambie tu vida.

También podríamos escuchar música relajante, o nuestra canción preferida, y que nos ponga las pilas si estamos en el trabajo. Y también puedes simplemente prestar atención a lo que pasa a tu alrededor: las conversaciones de las personas, las risas, los gestos de cada uno, el tiempo que hace. En definitiva, también puedes vivir el tiempo que se te ha dado, en lugar de aplazarlo.

Puedes escribir para ti. Dibujar. Ver una película. O una serie. Puedes investigar recetas de cocina. Aprender a maquillarte para esa ocasión especial. Puedes hacer lo que quieras, porque tiempo tienes. No te engañes postergándolo.

Nos pasamos el día aplazando cosas, sin reparar en que los minutos se van, y es muy cruel decirlo, pero jamás volverán.

Así que, volviendo a nuestra cuenta particular, de las 8 que te quedaban si eres estudiante, ya sólo te quedan 5 horas para estudiar, investigar, mejorar el inglés, ir al conservatorio, hacer prácticas o luchar por lo que quieres. Y si trabajas, 2 o 3.

ImagenComo cuesta trabajo ponerse, cualquier cosa es más interesante que lo que debíamos estar haciendo, y desde que nos sentamos en el escritorio, nos decidimos a ir al gimnasio, o por fin nos levantamos para vestirnos, pasa sobre media o una hora.

¡¡Bien!! Por fin estamos en lo que queríamos hacer.

El único inconveniente es que ya sólo quedan dos horas, y nos va a cundir poco, así que mejor lo dejamos para mañana, que mañana seguro que nos levantamos temprano, nos concentramos muchísimo y va a ser un día muy productivo. ERROR. Se ve que no aprendemos.

Para los que trabajan y encima tienen hijos, si se ponen con ellos a hacer los deberes, y entre que los duchan y los acuestan, se les va hora y media o lo que Dios quiera. Y como, total, ya con ese tiempo no se puede hacer mucho, nunca empiezo a hacer lo que de verdad quiero.

Desde que estoy opositando mi visión del tiempo de que disponemos ha cambiado muchísimo. Cuando vi el temario de cientos de de temas por primera vez pensé que yo no podría hacer eso. Sería interminable ir a un par de temas por día, y sin embargo, cuando ahora miro hacia atrás, veo que ya estoy más cerca de la meta que de la salida. Siguen siendo muchos, pero ya no son 322.

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En cualquier caso, hay que buscar tiempo para nosotros. Porque cuando somos felices con nosotros mismos y nos sentimos realizados, somos mejores padres, mejores amigos, mejores hijos.

Todo es cuestión de prioridades y de organización. Yo aprovecho para leer y escribir en mis descansos de 15 minutos a media mañana y en la hora que tengo para mí antes de acostarme. Y sí, llevo escribiendo esta entrada unos pocos días, pero aquí está.Imagen

Si quieres conseguir algo, tienes que empezar dándole prioridad sobre el resto de cosas. Distinguir lo que es verdaderamente importante de lo que sólo nos retiene. Tendremos que ver qué personas nos ayudan a seguir el camino que nos hemos trazado y cuáles no, y prescindir, incluso si es necesario, de estas últimas. Tendremos que aprender a decir “no” cuando nos llamen, “no” a fiestas, “no” a dormir, “no” a comer, si hace falta. ImagenPorque lo primero es lo primero.
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La conclusión de todo esto es que hay cosas que inevitablemente tenemos que hacer, pero hay otras que no y ése es el agujero negro de nuestro tiempo. 

Tirar el tiempo no es equivocarse, es gastarlo en algo que no queremos ni nos reporta nada de lo que buscamos.

Deja de ponerte excusas y empieza. Si no sabes qué es lo que te llena, dedícate a buscarlo. Date tiempo para encontrarlo. Pero empieza a investigarlo.Te sorpenderás de lo muchísimo que se consigue poquito a poco.

No esperes a que llegue el momento perfecto.

Créalo.

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