El blanco también tiene matices.

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Hay días en que hasta subir la escalera me cuesta.

Y siempre llego, miro antes de entrar por la cristalera y veo mi mesa en silencio, los lápices mudos, esperándome. 

Hay días en los que mi cien por cien se transforma en muchas páginas y otros en los que no alcanzo a entender por qué a un párrafo le sigue otro. Días en los que logro memorizar muchos artículos y días en los que son los artículos los que acaban aprendiéndose mi cara. Días largos y días muy largos. Días en los que te ríes y días en los que las risas de los demás retumban en mi realidad paralela, como si quisieran mofarse de mí. Días en los que me preguntan mi nombre y tardo en contestar.

 

Ésa clase de días.

A menudo me pregunto qué será de este lugar cuando todo haya pasado. Cuando den las cuatro en el reloj y no suba nadie para batirse con la tarde. Entonces, puede que todo haya merecido la pena, pero nunca volverá a ser este día. Será otra vida y con ella se borrarán muchos de los recuerdos que tanto trabajo me ha costado grabar.

¿Por qué se olvida tan pronto todo aquello que nos ha hecho sufrir y luego somos capaces de recordar con todo lujo de detalles cada pequeña alegría?

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Parece que el dolor también tuviera su límite y que, cuando éste es rebasado, el cerebro se reseteara. Quizá, si no fuera así, no podríamos seguir adelante. Sin embargo, cuanto más dolor somos capaces de atravesar, mayor es nuestra resistencia en lo sucesivo. Si siempre huyéramos de él, nunca sabríamos cuánto somos capaces de soportar.

Hace poco una persona me dijo: “Yo olvido, pero no perdono”. Algo en mí se removió ante esa conclusión, pero yo aquello lo archivé, y, más tarde, en uno de esos momentos en que las cosas vuelven a tí con “efecto boomerang”, pensé: ¿se puede olvidar sin perdonar?  

 

ImagenY la verdad es que aquella pregunta reclamaba urgentemente una respuesta, porque yo últimamente no me paso ni una a mí misma: cuando llevo mal un tema, cuando me sale mal un cante o cuando se me olvida un artículo justo por la mitad… Yo, ahí, ni olvido ni perdono, lo que significa que todo va sumando y hay días en que me levanto ya dando error en el sistema. Y eso, no sólo no resuelve nada sino que lo empeora.

Todo no van a ser buenas caras y alegría, está claro. Pero desde luego hay que saber darle a cada cosa el sitio que merece, y perdonarnos. Aunque no olvidemos.

Hay muchos que pueden pensar que ésta se trata de una conducta egoísta. Pero yo creo que es una actitud de supervivencia y agradecimiento.

De supervivencia porque, excepto en el amor, que es la única materia en que la experiencia no cuenta, cuando aprendemos que algo nos lleva al fracaso no volvemos a tomar más ese camino.

Y de agradecimiento porque, una vez que hemos llegado a donde queríamos, es muy fácil olvidar lo que nos costó encontrar la llave de esa puerta y empezamos a preocuparnos por otros problemas que, en su día, habríamos recibido con los brazos abiertos.

 

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Todos pasamos por momentos en que nos faltan las fuerzas, porque la vida tiene eso: que hay de todo un poco. Los que no encuentran trabajo o se acaban de quedar sin él, para los que se ven abocados a tomar una decisión ante una disyuntiva importante o los que sencillamente, lo tienen todo pero les falta algo. Ese puñetero algo, al que muchos llaman “felicidad”.

Yo he aprendido que la felicidad no viene y va, sino que somos nosotros los que vamos y venimos a ella dependiendo de las decisiones que tomamos.

 

Leí hace poco que lo único que él tomaba para ser feliz eran decisiones. Y es cierto. El día en que decidimos que todo va a ir bien, la mayoría de las veces, acabamos teniendo razón. Y el día en que nos levantamos pensando que fracasaremos, estamos conduciendo la bicicleta mirando fijamente hacia el tronco de árbol que queremos esquivar. Y al final nos estampamos.

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Hay que ser auto exigente, por tanto, pero también auto indulgente. Si no nos perdonamos a nosotros mismos por no haberlo hecho todo lo bien que esperábamos, nadie lo hará. Y esto es algo importante, tanto en la vida en general, como en mi proyecto de oposición, en concreto. Porque yo tengo que saber distinguir lo que soy de cómo estoy. Lo que soy, de lo que puedo llegar a ser, sin perder nunca de vista el horizonte.

Todos nos ponemos enfermos, tenemos una mala tarde, una mala mañana o incluso una mala racha. Hay días, en definitiva, en que nos levantamos leones y otros, gacelas. Y, como me dijo mi hermana una vez, no importa que seas gacela siempre que corras más que el león. Pero si eres león, no puedes olvidar que hasta él tiene que correr más que la gacela para poder cazarla y comer. Y seguir adelante.

Lo que marca la diferencia no es las veces que caemos, sino el tiempo que tardamos en levantarnos. 

Porque las oportunidades no desaparecen, otro las toma en nuestro lugar.

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9 thoughts on “El blanco también tiene matices.

  1. irenpower dice:

    Los días malos llegan, o los ratos malos, a veces eso, son solo ratos dentro de un día, o días que pasan, que te angustias y que te preguntas por qué te está pasando esto, por qué estás distraída y qué es lo que no te deja concentrarte, no solo en estudiar, sino en vivir, en ser feliz. Porque suele haber algo siempre.

    Pero antes o después se van y seguro que los días no son malos al completo, que cada día, cada rato tiene algo positivo de lo que sacar partido.

    En cuanto a perdonar y olvidar, creo que puedes perdonar y no olvidar, porque el daño, se queda en un segundo plano que en el momento en el que te atacan, sale, y estás atenta. Pero también creo que si se perdona y no se olvida no se termina de perdonar, yo aun así soy partidaria de no olvidar del todo.

    Lo que sin duda está claro es que no hay que baja la guardia y hay que luchar, si hoy solo podemos 5, mañana podremos 7, y otro 10 y otro 3, pero hay que complementar y sobreponerse a los días más bajitos. Respirar, escuchar música, escribir, lo que sea, y mañana será mejor. La cuestión es no dejarse arrastrar por la corriente, sino saltar las olas aunque canse mucho más.,

    Y aunque el sol no brille igual desde la ventana, piensa que al menos puedes verlo y no hay días grises y que ya mismo estás respirando mayo y albero., aunque sea poquito.

    • Seguir, seguir, seguir. Siempre me acuerdo de Dori en “Buscando a Nemo”, la parte en la que el papi ya no podía más y estaba a punto de tirar la toalla y ella le decía: “si-gue-nadando, si-gue-nadando…” jaja 😊
      Yo, en lugar de a Dori, ¡te tengo a tí! Siempre animándome, siempre ahí. A veces en silencio, a veces a voces en mitad de la multitud. Con un gesto, una mirada o una palabra. Sólo una te basta, no sé cómo lo haces.
      Gracias 😊

  2. Marta Sánchez dice:

    Otro post excelente. La cuestión es mirar siempre hacia delante y aprender de las caídas, de los bajones, para después levantarte más fuerte. De cada mal momento se aprende un poco, y nos ayuda a llegar más fuertes al final de esta trayectoria nuestra. Porque al final seguro que habremos aprendido muchas cosas, no sólo Derecho. Un beso grande y que tengas un día genial 😉

  3. Caroline dice:

    Hoy es un día de esos…no tan buenos…he tenido preparador y bueno el cante no ha ido del todo bien, por no decir que ha ido fatal, pero ya iba con la sensación de debilidad y cansada de todo el aguante y los madrugones el día del preparador.
    Hay que seguir porque “nunca sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte, es tu única opción”.
    La verdad que en estos días dan ganas de tirar la toalla porque piensas que no serás capaz o que el camino es muy largo y difícil, pero algo dentro de ti te pide más y más y no te deja abandonar porque simplemente es lo que te mueve a vivir, aunque a la vez te destroza. En fin, mañana será otro día.
    Encantada de leerte una vez más 🙂 muchísimo ánimo en nuestro duro camino!!!
    Oposito a Inspección de Trabajo y lo vamos a conseguir….

    • Aquella canción tan molonga que decía “no pares…sigue, sigue!” te acuerdas? Pues tal que así!
      No les pagamos para que nos alaben sino para que nos muestren cómo de cruel puede ser el mundo cuando llegue el día en que nos lo jugamos todo… y para que ese día estemos preparadas.

      un besazo!!!!

  4. Carla dice:

    Pelitos de punta de una opositora a notarías…
    La verdad es que me impresiona el modo en que parece que entras en mi cabeza…
    Enhorabuena por el blog, y enhorabuena por la oposición que, estoy segura, aprobarás.
    Hoy tengo uno de esos días ‘menos buenos’, y leerte me ha convertido en un poco más león para terminar el tema de hoy.
    Un beso muy fuerte!

    • Esos son los días que tratamos de evitar a toda costa, sin reparar en que, precisamente, ¡son ésos de los que más aprendemos! Al menos, yo 😉

      Me sirven para medir mis fuerzas y para hacer balance de las cosas cuando no van bien y me permiten disfrutar a tope los días que sí que van solos 🙂 La vida es eso, contrastes…. Si no hubiera día, no sabríamos qué es la noche…

      Un besazo enorme y para cualquier cosa, escríbeme a lamejormaneradepredecir@gmail.com 🙂

      ¡Te espero por aquí mas veces! Muaaaa

  5. ¡Gracias Beatriz! Me alegro de que te guste 😀 Para lo que quieras también me tienes en lamejormaneradepredecir.gmail.com, por si quieres proponer temas o lo que se te ocurra 😉
    ¡Muchísimo ánimo a tí también! el que la sigue, la consigue. All que madruga, Dios le ayuda. Y al que oposita, ¡dicen que tiene su recompensa! jajaja
    un besazo

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