Bésame mucho

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Si tuviérais que dibujar un beso, ¿cómo lo haríais?

¿Dibujaríais una persona? ¿O quizás más de una? En ese caso, ¿serían amigos, pareja, familia o desconocidos? ¿Os daría vergüenza representarlo? ¿A quién le enseñaríais vuestro dibujo?

Parece una tontería, pero no lo es. Todos damos, vemos, recibimos y hablamos de besos a diario, pero es tremendamente difícil describir exactamente qué es un beso. Quizás porque no hay uno: hay miles.

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Hay besos largos y besos cortos. Besos de verdad y besos de mentira. De saludo y de despedida. De buenos días y de buenas noches. En la frente y en los labios. Besos a nuestras mascotas. Besos entre niños, de niños a adultos y de adultos a niños. Y entre adultos.

Hay tantos besos como personas, momentos y circunstancias. Tantos besos como alcance nuestra imaginación y tengamos necesidad de dar. Y ninguno se parece a otro, pero todos molan.

¿Qué tienen en común todos los besos entonces? ¿Qué los define?

Los hay que se saludan con dos besos, como hacemos en España, aunque a veces ni nos rocemos la cara. Algunos prefieren dar tres, como en Italia. Y otros optan por no besar a quien no conocen, como en Inglaterra. De hecho, comprobé que no les gusta nada que te lances a su cara sin haberles pedido permiso antes. Y os prometo que me miraron muy mal, en plan: ¿qué haces? Imagen

Y si os digo la verdad, yo no sabía lo que hacía. Yo lo hice porque a mí me enseñaron en mi casa que cuando te presentan a alguien o quieres causar buena impresión, tienes que dar dos besos. Pero como os digo, es absurdo. ¿Por qué no uno? ¿Por qué en la mejilla?

Entonces caí en la cuenta de que también cuenta el momento en que lo damos. No es lo mismo dar un beso a plena luz del día, que por la noche. En un sitio cerrado o en la calle. A alguien que acabas de conocer o a tu mejor amiga. Siempre va a haber alguien que te critique. Y yo me pregunto por qué, si mi boca es mía y no ofendo a nadie. ¿O sí?

El beso también es algo cultural. Mientras nosotros vemos totalmente fuera de lugar el llegar a tu casa y plantarle un beso en la boca a tu madre, luego lo vemos en una película y si está hecha en América no hay nada de qué espantarse. “Allí es que lo hacen así”, me dijeron. ¿Y aquí por qué no?

Otros consideran que si es en los labios y es en público es una imprudencia. Que es obsceno. Que no está bien. Lo que esas personas no saben es que también se pueden dar besos sin necesidad de unir los labios: con una mirada, con una caricia, con un gesto. A distancia. A veces de metros o y a veces de kilómetros. De país a país. Y pueden saltar chispas igualmente.

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Nos convencen de que dar besos está bien porque la otra persona siempre espera un beso nuestro y es agradable recibirlo. “¡Dale un besito a Fulanita!” nos dicen cuando somos niños. Y nosotros reaccionamos rápidamente, desconcertados por habernos olvidado de darlo. Como si siempre tuviéramos que querer darlo. O recibirlo, porque esa es otra. ¿Cuántas veces nos habrán explicado que limpiarse las mejillas de los besos de los demás es de mala educación? Y yo siempre me cuestionaba: ¿pero y por qué me tengo yo que aguantar con las babas aquí puestas? O sea, ¿se puede elegir?

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Porque dar un beso no siempre es muestra de cariño. No todos los que nos besan nos quieren mucho y no todos los que nos quieren mucho nos comen a besos.

Hay besos que hay que pelearlos y otros que te los regalan y los regalas. Besos que van y vienen. Besos que esperan y besos que nunca llegan. Besos que plantean preguntas y besos que son respuestas a preguntas que no habías llegado a hacer.

ImagenBesos de los que nos arrepentimos, porque nos equivocamos de destinatario. Besos dulces y pasionales. Besos que nos devuelven a la realidad y besos que nos transportan a lugares lejanos. Besos que suenan, como los de las abuelas. Y besos silenciosos, prohibidos. A veces inconscientes, en sueños.

También me he dado cuenta del trabajo que cuesta dar un beso mientras lloramos. Es como si no pudieras hacer esas dos cosas a la vez. O quizás no se inventaron para hacerse al mismo tiempo. ¿Ah pero se inventaron? ¿Quién se los inventó?

Todos hemos presenciado alguna vez la escena del niño que se enfrenta por primera vez en su vida al reto de beber con una pajita. ¿Qué se le dice? “Dale un besito a la pajita”. Está claro.

Y es curioso, porque cuando damos un beso hay que (especie de) aspirar, y sin embargo pretendemos transmitir, mandar hacia fuera. Que se reciba y que sea bien recibido. Con mandarlo no basta. Cuando no es así, en lugar de ser algo placentero, duele. Y no en los labios, sino en algún lugar muchísimo más recóndito.

La verdad es que molan. Yo no sé quién se los inventó pero molan. 

Y qué pocos damos para los que podríamos dar, con lo baratos que son. 

Así que sí, aquí y ahora, reivindico dos cosas: el derecho al beso y la obligación de darlo a quien se lo merece.

Porque después de mucho pensarlo he llegado a la conclusión de que lo único verdaderamente malo que tienen los besos es el dolor que te produce no haberlos dado.

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7 thoughts on “Bésame mucho

  1. Irene dice:

    Cuando pienso en besos automáticamente pienso en los de una pareja, y 3 décimas de segundo después en los de una madre, y sé que no podría decidir cuál me gusta más. Para mi los besos se ganan, para eso confieso soy bastante anglosajona, no me gusta dar besos al tun-tun si no es para demostrar verdadero afecto. Puede en parte también porque para mi son algo único e irrepetible (y ojo que hablo desde besos en la mejilla a besos virtuales) que no todo el mundo se merece porque no todo el mundo lo aprecia.

    No sé si lo has puesto, creo que no, ¿que te gusta más dar besos o que te los den? Yo no sabría decir, puede que dependa del momento 🙂 Un besote!

    • Lo he dejado en el aire… Pero me gusta más, depende del momento y a quién, darlos. Infinitamente más. Reconozco que soy muy dura de roer y me cuesta dejarme besuquear. Quizá por vergüenza. Pero también me gusta… 😊
      ¿Y a tí?

      • Irene dice:

        Me cuesta dejarme en público, reconozco también que por ejemplo no me nace darle besos a mis mejores amigos/as no sé muy bien por qué. Pero en el fondo, en casa soy la más “besucona” 🙂

  2. A mí los besos me gustan dependiendo.
    NO me gustan los besos obligados, en mi casa además no hay costumbre de eso, nunca le doy un beso a mi madre antes de dormir o cuando me levanto, bueno, ni a ningún otro habitante, pero la verdad es que ni siquiera cuando vengo de un viaje de fin de semana, a veces sí, pero no voy a buscarlos para dar besos.
    Quizás la que más besos se lleve sea mi hermana, pero no suele ser tampoco a diario.
    Otra cosa que tampoco me atrae es llegar a un grupo de 20 personas y tener que saludarlos dando besos a todos, sobre todo si hay gente que apenas conoces o te importan una verdadera leche. Y lo peor cuando te vas, ¡¡más besos!!
    A mí me gustan los besos, muchísimo, pero porque sí. De hecho a mis hermanos les doy besos en la boca, y me da lo mismo lo que piense la gente.
    Lo que si creo es que a veces los besos no están bien vistos, le das un beso a un amigo/a y te mira en plan, ¿qué haces? como si no viniera a cuento; y eso nos hace retraernos un poco, pero pasa un poco igual con los abrazos y las muestras de cariño en general.
    Nos estamos volviendo ariscos, ásperos, un poco asociales, que sí, que comunicados y amigos virtuales tenemos mil, aunque luego los veamos en la calle y no es que no los abracemos o besemos, es que no les decimos ni hola.
    Y así va este mundo incierto.

    Millones de besos para todos.

    • A mí también me agobian los besos por compromiso, pero tengo que decir que me encantan los besos que me das!! Esos que tú dices que no vienen a cuento y que yo creo que sí!! Jaja En mi casa tampoco somos de comernos a besos, pero los que nos damos, los sentimos. Mi hermana dice que soy muy arisca, y puede que sea verdad… Porque es con ellos con los que estoy más horas al día de mis peores horas, y parece que si me acerco a alguien lo suficiente le voy a transferir el conocimiento involuntariamente y tiendo a pasar rápido por los pasillos jajaja Aunque ellos saben que los quiero mucho. Muchas besos para ti, Irene, de los sinceros 😘😘😘😘

    • Hola Lacasito!!!
      Muchísimas gracias por haberme dado la oportunidad de llegar a ti, y por haberme comentado para decírmelo. Eso es lo mejor que tiene este blog: la capacidad de reunir a gente entusiasmada y con ganas de algo nuevo, como al parecer eres tú.
      He echado un vistazo a tu blog y me ha parecido muy interesante también! ¿Opositas como yo o tu vida va por otros derroteros?
      Un beso guapísima!

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