Año nuevo, vale. Vida nueva no, gracias.

31de Diciembre de 2015

Año nuevo, vida nueva. 

O eso dicen. Pero no es lo que yo realmente deseo. Yo lo que quiero es seguir viviendo la vida que me ha tocado vivir, con sus más y sus menos. Incluso cuando hay más menos que más.

Siempre nos ilusionamos con la entrada del nuevo año en un intento de hacer ese borrón y cuenta nueva que todos desearíamos poder hacer alguna vez pero que luego nunca es posible. Y no lo es porque, nos guste o no, después de las campanadas seguimos siendo los mismos (con la consiguiente decepción). Como si nosotros no tuviéramos absolutamente nada que decir sobre el modo en que se desarrolla nuestra vida. Como si cada día ya estuviera escrito. Cualquier cosa, con tal de no asumir que los actores principales de nuestra vida siempre seremos nosotros. Desde el primer día y hasta el último.

¿Y si el tiempo no se midiera por años? Seguro que nos inventaríamos otra excusa para, cada cierto tiempo, volver a contar de cero… Así que yo propongo empezar a contar el tiempo por, digamos, lecciones aprendidas.

Según este criterio, habrá años que parecerán eternos y otros que durarán un segundo. Pero, al final, todos y cada uno de ellos, serán los que realmente cuenten en nuestro paso por esta vida.

Por eso yo no quiero cambiar de vida ni olvidar nada de lo que he aprendido estos meses atrás. Es más, quiero tenerlo presente, para nunca volver a cometer los mismos errores. Y para decirme a mí misma que, si lo logré una vez, puedo volverlo a hacer. Para poder valorar a las personas que entran en mi vida con un criterio mejor que el que habría empleado si no hubiera existido dificultades previas. Para estar más dispuesta a percibir, a sentir, a vivir, ahora que ya sé que el tiempo es, quizá, la moneda más valiosa de que una persona dispone.

Por todo esto, no os deseo un feliz año “nuevo”, sino un feliz 2016, con la certeza de que cada día tendremos una nueva oportunidad para seguir intentando aquello que ayer no pudimos completar. Sea del año que sea.

Nunca es lo suficientemente tarde.

¡¡Mis mejores deseos para todos!!

Marta.

 

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